jueves, 5 de septiembre de 2013

Como un mensaje oculto, una palabra con mil letras, todo era confuso.
Sus uñas largas caían una atrás de la otra sobre la mesa.
Un sueño, eso tenía que ser.
A la poca luz que había se le sumaba mi escasa visión.
Ella estaba más confundida que yo.
Esos ojos los recuerdo, y lo extraño es, que eran tan claros dentro de toda la nubosidad.
El frío poco a poco me recorría, y la luz de la lámpara se volvía más y más tenue.
Su pelo negro se tornó más negro, y mi corazón comenzó a palpitar al ritmo de sus manos.
Me estaba volviendo loco en el silencio, y no sabía que esperar de ella.
-Tan cerca te tengo y sin embargo no disparo
-Te tengo lo suficientemente lejos como para escapar y aún así estoy acá.
Parece que mi respuesta la sorprendió, porque en ese momento sus uñas pararon de sonar.
En ese instante sentí la punta delgada de una pistola apoyándose con dificultad sobre mi cabeza.

Noté que se accionaba el gatillo, y luego entendí como seguía vivo, su locura la mató antes.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los primeros pasos lloró, y cuando el dolor se calmó entendió otra vista, vio con más claridad, y sonrió con más fuerza que nunca.